Tuesday, September 26, 2006

las vacas siguen aqui...


Seguimos con las VACAS.

Pues como les iba diciendo Querétaro ya apestaba a rancio y me fui al Defe a pasar mis minivacaciones. A mi me vale que haya miles de gentes en las calles, cientos de autos que nunca avanzan y solo están echando smog, no me importa las calles con su mega capa de mugre, no me importan que haya asesinatos a la vuelta de la esquina y menos me importa hacer tres horas de tu casa al trabajo. Eso es lo que me late la vulgaridad de una ciudad que no lo es. Bueno basta de mamar. Me quede a dormir después del toquin en la casa de Chucho. Ahí me quede todavía el domingo y me fui después a la nueva casa de Osvaldo. Ahhh que rico Lunes descruzado y listo para vivir una semana en el centro con mis valedores. Hacía ya más de tres años que no me aventaba el sabroso recorrido de Fuentes a Donceles. Tome un buen micro rumbo al Rosario, solo que el guey chofer parecía que iba de paseo. Lento lento. Y ya sabrán ni tardos ni perezosos algunos usuarios del Micro la hicieron de pedo en cuanto el chofer se metió a la gasolinera a cargar combustible.
--¡Y quien nos va a recobrar el tiempo perdido?—Orale reclamos seudo metafísicos.
Pero como buen chofer hizo caso omiso a los gritos y reproches de los dolidos usuarios. Yo solo observaba sus largas caritas con ojos llorosos. De todos modos llegarían a sus destinos sin pedo. Entonces porque hacerla de ídem. Pues es algo que surge como reflejo. Sin pedo bueno.
Llegue a la estación del rosario. Ahhh que linda Cola se había formado enfrente de la taquilla. Estudiantes en su mayoría que en lunes van a la escuelita. Boleto dos pesos. Chido. Pago y a meter el boleto en la pequeña rendija que se lo traga y me permite pasar a esperar los vagones que me llevaran a mi destino. Y otra vez ahhhh, ya casi me había olvidado de la sensación de estar solo en medio de cientos de gentes. Llega el naranjoso tren y descubro con sorpresa que los asientos han cambiado. Ya están en una onda más gabachona. Los asientos son corridos de lado y los vagones ya no tienen puertas que los dividan por lo que si te pones trucha puedes ver desde el principio hasta el final. Se ve muy extraño pero más espacioso. Y así transcurre mi viaje hasta Tacuba donde hay que transbordar y bajarse para subir las escaleras eléctricas y volver a meterse a la nueva dirección. Todo relax. No se porque todavía hay gente que piensa el metro es la muerte chiquita. Llego a mi destino y me bajo en Bellas Artes. Con todo y el plantón del Sr. López la ciudad se ve campante y tranquila. Como siempre gente camina bajo el sol machin. Existe algo que me llama la atención. A pesar de no pisar suelo defeño en años me doy cuenta de que extrañamente hay más extranjeros que de costumbre. El palacio de Bellas artes esta rodeado de gente de todos lados del orbe. Suena exagerado pero así lo veo. Güeritos y güeritas se toman fotos en las esculturas que están en el patio del Palacio. ME dispongo a cruzar fijándome antes en el semáforo. Volteo porque ya saben que esta en contra flujo por donde pasa el tranvía y me puede atropellar y no quiero morir asi. Camino por la calle en donde esta el Sanborns que se quemó y me paro en una tiendita para comprar una coca. Llego a metro Allende donde escucho a la banda de ciegos que siempre toca ahí. Los nuevos éxitos magistralmente interpretados por seis invidentes que le meten sabor a sus vidas tocando en la calle. Y la neta jalan banda machin. Fíjeme que las colitas abundan por aquí. MMm. Pero hay que hablarle a Osvaldo para que me diga donde queda su nueva casa. Meto la tarjetita en la ranura del teléfono público.
--Que onda papà, ya estoy aquí.
--Que onda Marlon, vete al Banco que esta enfrente del UTA y ahí paso.
--Va.
Cuelgo y me dirijo al banco. Paso por las librerías donde una vez fui a pedir trabajo y me lo negaron. En fin.
Me paro enfrente del banco y veo el flujo de gente que es imparable. Mis ojos se posan en las nalgas de una linda dependiente de una tienda de cámaras y productos fotográficos. En eso alzo la vista y veo a mi compa Osvaldo ¡Con mata larguilla! Vaya vaya.
--Que onda papà!.
--Que onda.
Me dice que ahora vive en brasil junto a la plaza donde hacen todo papeleo pirata, PLAZA SANTO DOMINGO.
Caminamos entre autos, gente y puestos ambulantes. Ruido de cláxones, llamados de los cuates que te dicen que si necesitas facturas, diplomas o cualquier cosita, olor de minihotcakes (esas ricas gorditas demasa que se deshacen en cuanto entran en contacto con tu saliva), elotes, tacos, tortas, sopes y demás fritangas inundan nuestros pasos. Llegamos a la entrada del nuevo hogar de Osvaldo. Una cortina semidestruida y un pasillo llenos de humedad y negrura es la nueva antesala a su casa. Me digo que ahora si la onda ha de estar jodida pues se ve que el lugar es la entrada a una vecindad cutre y gandalla. Pero no. Me he equivocado. Lo antes mencionado da paso a un elevardorcito que nos lleva al interior del edificio. Ahh asi la cosa cambia. Nadie se imaginaria que detrás de esa fachada decadente y mugrosota se encuentra un lindo conjunto residencial de departamentos chichos machichos.
Y asi es. El nuevo depa de mi cuate es amplio lleno de luz y con tres habitaciones dos de ellas ocupadas: una por Jorgue Master of Bizarre Cultura y otro por una reina de S.L.P. llamada Lucha y que es bella de bonita.
Solo que este lugar tiene unos ventanales inmensos que dan paso a la luz como en ninguna casa he conocido.
Bueno pues me siento y me brinda un toque y una botella de vino. Bueno es lunes y el es freelance o sea que no hay pedo por trabajar mañana o pasado. Y Asi nos atizamos con feliz gusto y bebemos con mayor.
Sin darnos cuenta ya nos hemos mamado 4 botellas de vino y un six aparte de una pipa de mois. MMM vaya estado en que me encuentro porque después de esto todo lo demás es borroso: La llegada de Jorge con un sendo equipaje lleno de películas a ver, luego llega Luz y OYUKI (pongámosle así porque no me acuerdo de su nombre nunca) de ellos solo recuerdo sus caritas sonrientes ante mis estúpidas pláticas y comentarios, luego según llega Lucha y me la seudo presentan pero ni me acuerdo de ella esa noche, luego sangre tripas y porno y cometarios ultra clavados sobre la vida en Japón y sus derivaciones cósmicas. Mas chela (de la bebible) y luego ya nada. Negro negro.
Al otro día una tremenda sensación de ruda me invadía. Pero bueno son vacaciones y hay que disfrutarlas.
Al otro día se iba a poner bonito y cotorrón.

Saturday, September 16, 2006

Lean para que no se aburran...


BIENVENIDO
A
LAGUNA VERDOLAGA.



Ha sido una velada de verdad simpática (tres vinos, dos mezcales y un cartón de ballenas, así como sus respectivos sones y uno que otro cuate hongo) vienen y van tipos borrachos, se quedan un momento, talonean bebida, ceniza, mota y plática. Transcurre el tiempo como si nada; se platican anécdotas, de muertos, de apañes y se discierne sobre temas radicales: racismo, libros y discos robados o perdidos. En fin una madrugada más que parece que va a terminar.
Pero a eso de las tres de la mañana hace su aparición el personaje que nadie quiere ver en sus reuniones sabatinas: El Clásico Metaborracho LLeno de Seudohistorias Reales (llamémosle EL FLASH) con las cuales cree que ganará la simpatía de los que lo escuchan.
--Acabó de matar a un cuate en el bulevarrr ohhh mucho dolor--- cuenta el Flash con una gracia patética y que en verdad, en algunos momentos, llega a ser creíble.--No hermano, mira mis manos, era el pelucas ¿lo conoces? yes que me cacheteó y como, nooo, ¿Cómo? ¡A mi el FLASH alguien osa abofetearme! y lo mate. Estoy seguro.--Dice casi llorando el mastodonte.
Los que lo escuchan son: Fernaculo, Emma, El Buo, El Rana, Aldo y yo. En mi estado llego a sentir un leve temblor de miedo hacia su actuación. Fernando de pronto siente y deja ver una especie de amor-lástima hacia con el Flash: le brinda de su cervatana y trata de calmarlo. El Flash no deja de platicar de su amarga experiencia e insiste en hacernos creer que acaba de somatar a un machín en la calle.
--Este pendejo viene hasta la madre-- musita Aldo con sus pupilas megaultra dilatadas.--- A ver si no me malviaja.
---Hay que mandarlo a la chingada-- Dijo yo, me caga su presencia.-- Pero checa sus manos si están como hinchadas y raspadotas.
--A lo mejor se cayó de su moto....
--Y se puso a llorar.
Flash poco a poco se va calmando y da paso ahora a su personalidad desmadrosa, la cual lo hace ver como un bufón drogado.
--A ver saqquense un toquesito ¿no?-- Dice el Flash-- A ver si me calmo con eso.
Emma lo forja y lo prende. El Flash fuma cañon y se calma de nuevo pero su jeta denota locura desviada. Uff está de verdad hasta la médula de pedo. De no sé donde surge el tema de su lancha nueva (El Flash es de conocido que gusta de los deportes extremos como el rapel, motociclismo extrim, etc), la cual acaba de comprar y nos la quiere presumir.
-- Vamos hombre, cabemos todos.
-- A donde vamos?
--Pues a remar, brother en mi lancha nueva. Los voy a llevar a un lugar que parece Valle de Bravo, ra ra ra.
-- Parece que la fiesta ya acabo.
--Nel, aguante y yo voy por ella.
--Ayyy que hueva.
El flash sale de la casa en su moto y desaparece por unos 10 minutos. Ojalá y no regrese.
Mientras yo me voy a poner una estación en el internet. Un poco de bossanova para calmarnos de la presencia del chupete ese. Emma llega y me sangolotea. MMM me excita esta mujer y me late, pero es novia de Fer. Mejor me alejo.
Aldo sigue en su viaje hongo y su pila dista en acabarse. Es su primera vez y la esta pasando bombiux. Trae la obvia vibra de amor y pazhuatez de todo primerizo en el arte de hongear. ¡Pero ahora quien diablos toca la puta puerta!
Chin, es el flash con una maletota.
--Que onda ya llegué y traigo a mi bote.
--Su avalancha.
--Puta y ahora para que se le quite el viaje de que vayamos a remar va estar bien cabrón.
Y yo que casi ya me iba a ir ahora me quedo a ver que pasa.
--Si mira cuate deja la saco y checa la longitud de mi bote, esta bien padrotota es gabacha y me costo 5,000 lucas, ahorita la inflo y checa caón nos vamos a remar y a pasarla de pelos, no si te digo que la vamos a pasar de poca con esta lanchota, checalá.
Las jetas de todos es de harztazgo, aunque la verdad no estaría mal una remadita en un laguito...pero poco a poco algunos abandonan la misión:
1.- Fernaco cabezea y nos dice que la neta ya esta hasta la madre y no podría remar ni hacer nada más que dormirse.
2.- Emma como toda buena novia decide irse con él
y 3.- El Buo igual, ya ha roto tres vasos y sus ojos denotan un rojo bastardo que la verdad imploran dormir.
Solamente el Rana, Aldo y yo estamos semidispuestos para ver como terminaba esta jalada.
El Flash sigue sin parar de hablar y de tambalearse. Aldo se arma de valor y nos dice-- Pues vamos ¿no?-- Nadamás deja voy por una chamarra-- Digo yo con la intención de desafanarme de esta absurda situación. Son las cinco de la mañana y no creo estar 100% dispuesto para esta aventura etílica; aunque el Flash es un gran ser persistente y me persuade de que vayamos. Bueno pues que chingaos de todos modos no hay nada que hacer.
--Oye Aldo-- habla quedamente el Rana-- yo no tengo varo y no se nadar, ¿no hay pedo?
--Claro que no, es más ya vamonos huimonos, jiji.-.- Pinche Aldo ese hongo lo delata.
Aldo me presta una marra. Pienso que en verdad estaría bien darnos una vuelta en esa lanchita roja. El Flash la vuelve a meter a su mochila y nos alistamos.
--La laguna queda como a unos quince minutos-- Grita el Flash feliz feliz de que unos soquetes crean en el.



Una vez dentro de la nave.
-- La laguna queda como a unas dos horas-- grita el Fash feliz feliz de que unos pendejillos crean en el.
-- A ver a ver cabrón, no que quedaba a 15 monos.
El Flash se queda calladito y piensa la respuesta, busca un lugarcito sobrio en su cerebro para sacarla. Pero parece que no la encuentra.
--Ahh, no mames ¿como que a dos horas? Yo ya me voy.-- Abro la puerta pero algo me detiene, es la hueva de irme a dormir a mi cama.
-- Bueno como de a 15 minutos a dos horas de aquí ...si que me acuerdo como llegar.
-- No supermames Flash.-- Dice Aldo-- Me caga que nos mientas nadamás para que salgas de tus pedos.
--Pero es que es verdad, la laguna esta de poca, además ya traje la lancha y no mames yo ya cumplí.
-- Argghh, bueno ya ni pedo.
Arranca el auto y salimos, literalmente, disparados en búsqueda de la pinche laguna.
El ambiente dentro del auto es festivo y dicharachero. LA música a todo volumen y la velocidad de 100 km. hace que mis dientes tiriten de adrenalina. Tomamos rumbo a Hidalgo, ya que parece que por ahí es el lugar. El Flash pregunta a quien sea por un tal balneario Britos, alberca grande, presa, laguna, bonito lugar; sus frases son de antología. Su pedez es obvia y los cristianos o nos cotorrean o de plano no saben de la existencia de la tal presa. Ya casi amanece y no llegamos ningún lugar. Las carreteras por las que vamos nadie las conoce. El frió esta cabrón y seguimos sin saber a donde vamos. Los ánimos se han calmado o de plano están desapareciendo.
En un puesto de pollos el Flash baja a mear.
--Ahorita que suba te das vuelta y nos largamos-- Le digo a Aldo quien me dice: Ahorita vemos, creo que casi ya llegamos.
Si como no.
Seguimos y seguimos pasando por lugares nada pintorescos. Un extraño aroma a aguas negras mezclado con carnitas y pescado se huele por el aire. La gente mañanera aparece por todos lados. Aldo acelera en cada tramo que se puede y el Flash sigue mamando de sus Presidencola. Por fin llegamos a lo que parece ser el lugar indicado ya que a lo lejos se alcanza a ver una extensión de agua considerablemente grande. Pero hay algo que me dice que ese lugar no es apto para el lanchaje. Nos topamos con un tipo de vagabundo que nos indica: A la laguna llegan por unos caminos secretos que solo yo conozco.
Si como no.
--Me vale verga , yo me voy por ese pinche caminito--Espeta Aldo acelerando a todo y brincamos dentro del auto. Parece que vamos en un Rally ya que el camino es el clásico camino de terracería lleno de hoyos, rocas y troncos desafiantes. El camino esta bordeado por nopales de un lado y ranchos que al parecer están deshabitados. Tras dar la vuelta en una curva cerrada aparece ante nuestros ojos una laguna grande. Y solitaria. No hay ni un alma alrededor.
El Flash pregunta que como llegamos ahí.
Aldo acelera para llegar a la orilla.
El Rana observa semicontento.
Yo me bajo para ver de cerca el agua. Es negra.
Desempacamos la lancha y el volumen del estereo retumba en el lugar. De verdad no hay nada por ningún lado. Woow. En la superficie de la laguna hay unas avecillas que parecen estar pescando mosquitos. Es todo lo que se mueve por el lugar. Alcanzó a oler una especie de acidez en el ambiente. Ha de ser por el agua estancada. Anja.
Mientras inflan la lancha observo el suelo. No hay pasto. Ah chingá. Si, no hay pasto, solo verdolagas aplastaditas y pegaditas. Uno que otro pastito pero solo eso. Muy raro el lugarcito ese.
Le preguntamos al Flash si ese es el lugar.
--Si brother, solo deja que den las 12 y vas a ver como llega la banda con sus motos acuaticas y comienza la diversión.-- Si como no.
La verdad dudo que ese sea el lugar que de Valle de Bravo no tiene ni madres. Por fin terminan de inflar la lancha y parece que tiene una fuga, para acabarla de joder. Pero no hay pedo el Flash la avienta a la orilla y luego el se avienta al agua, ¿Splash!, no más bien ¡Flopsh! Una rara estela de barro negro sale hacia la superficie acompañada de burbujas espesas. Puta mAdres eso es agua residual a mi no me engañan pienso para mis adentros. El Flash regresa y Aldo se avienta a la lancha. Upps casi se hunde. El Rana y yo, nos quedamos viendo como se alejan.
--Yo si me meto pero solo-- Le digo.
--Nel yo si me meto pero con alguien más, no ves que no sé nadar.
--No mames aquí no te ahogas, has de flotar solito, no ves que esta bien culera el agua.
--Nell, esta así por que es agua estancada, pero ahora que me dices si se ve medio culerona.
--Mira ya regresan esos hueyes.
Al salir y pisar la orilla a Aldo se le hunden los pies en el fango apestoso.
--No mames esta bien extraño este lago.
--Es que es de aguas negras güey.
-- Cuales, estan nadamás estancadas, es pura agua de lluvia.
Pero antes de la nueva inmersión hay que tapar el hoyito que tiene la lancha. Yo solo observo y ni madres que me meto a esa madre. Logran tapar el hoyo con un parchesito de hule, la vuelven a inflar y ahora son los tres los que se meten. Ahh que ganas de mojarse. Yo me quedo como buen mamón en la orilla y lentamente me quito los tenis y las calcetas, me arremango el pantalón y espero a que regresen a por mí. Y lo hacen. Aldo rema para que me aviente a la lancha. Me introduzco poco a poco al el agua. El lodo es frió y vizcoso. Parece petroleo. Y apesta que no mames. En fin me subo a la lancha y nos alejamos.
--No maches no hay ni siquiera un lirio o una alga pedorra.
--Es que es una laguna limpia.
--Limpia mi verga, no mames. Y mira apesta.
Ya ni pedo. El Flash rema con pericia y cada vez nos alejamos más y más y más. A pesar del olor se alcanza a ver el Izta.
--Mira que chingón paisaje.
--Uta si esta de no mames.
--Ohh ya no chinguen, ¿noo? Ya estamos aquí pues hay que disfrutarlo.
Como si se pudiera. El color del agua es sacador de onda entre gris y verde opaco, y sigue sin aparecer algún signo de vida en el agua, ni un pez muerto inflado; solol as avecitas aquellas que vuelan solamente en la orilla.
--Chale, ya vamonos.
Y es que el agua cada vez se metía más a la lancha. Nuestros descalzos pies se llenaban de agua fétida e hilillos de agua viscosa se alargaban por nuestras espinillas y chamorros, el olor fétido igualmente crecía y se nos metía en el cuerpo. Además de un remazo el agua botó directamente a mi ojo provocándome un terrible ardor.--Argghhh, no mamut, me arde el ojo y es por esta agua asquerosa, si mejor ya vámonos, ahora déjame remar a mi, chale parecen niñitas lloronas, pues es que no mames, no es para allá, solo estamos dando vueltas, ya el carro se ve bien chiquito, la laguna dejaba salir un vaporcito nada agradable.
Remando sobre una laguna de aguas residuales, el colmo de la inopia.
Laguna Verdolaga pa servir a usted.
Regresamos a la orilla después de estar navegando por casi media hora. Sacamos la lancha y nos limpiamos los pies con las verdolagas que la hacían de pasto. Al menos para eso sirvieron. Se nos quito un poco la gruesa capa de fango de los pies y de las manos. Yarggh. No se porque pero Flash y Aldo están subiendo la lancha al techo de la nave. El agua negra se escurre por todo el toldo, el parabrisas y demás. Al interior del auto también se deja escurrir gruesos chorros de agua apestosa y cae sobre mi brazo y pecho. Futa el olor es insoportable pero poco a poco nos acostumbramos. Salimos de ese mierdoparadisiaco lugar por el caminito de llegada. Nos encontramos a un señor, al parecer un ranchero al cual le preguntamos inocentemente sobre la CALIDAD DEL AGUA DE LA LAGUNA QUE ACABAMOS DE DEJAR.
--No pus es agua negra que sale de la fabrica de a ladito. Esta recontaminada.
--Tsssss, no manches.
-Te lo dije.
Nos cagamos de la risa todos. El Flash se disculpa pero es que la pedota que traigo no me deja acordarme en donde quedaba la laguna chida. Avanzamos por la brecha y la poca gente que llega a caminar por ahí nos mira sorprendida, yo creo que piensan: Estos pinches locos ¿A poco se metieron el la laguna de aguas negras de allá? Ya ni la chingan.
Pues SI, somos los únicos seres vivos de dos patas que nos atrevimos a meter para que nuestro orgullo aventurero no se sintiera desdechado. Desdichados vamos por la carretera con una lancha chorreante de desperdicios químicos sobre un auto y que sus cuatro pasajeros apestan. Llegamos a una casa en donde nos dan permiso de lavarnos nuestras patas y así evitar infecciones que nos puedan dañar la salud de nuestras delicadas pieles. Solo el Flash se queda acostado dentro del carro haciéndose pendejo y aguantando la crudota que ha de estar pasando. Medio lavadas las patas reiniciamos la huida. Les comento que hay que desinflar la lancha y volverla a guardar pero el caso que me hacen es nulo. Pero al dar una vuelta muy cerrada casi se cae y ahora si, mejor la bajamos. Aldo se orilla y la bajan del techo. LA lancha apesta machín. El Flash patea unos cactos pequeños, yo fumo un cigarro y nos seguimos cagando de la risa.
--Pues ahora hay que buscar la verdadera laguna ¿no?
--Nooo mejor ya hay que emigrarle al home.
--Neto, yo ya me estoy megajeteando.
--Nell ahorita la encontramos y ahora si nos damos un chapuzón de poca.
Si como no.
Mejor vende la pinche lancha y con ese varo nos desayunamos unos tlacoyos unas quecas....y unas chelots para la crux de hierro. Camara nadamás hay que preguntar ¡Ya me acorde! se llama la laguna de Zumpango,el chango, ¿zumbando laguna?, Zum te hago un niño, nel ya esta aquí a casi dos minutos, Si como ño, deveras.
No se como pero de nuevo estamos en busca de la tal lagunilla esa. Y quien sabe como más sin embargo llegamos. Tras subir por un caminillo de nuevo de terracería llegamos a la famosisisima Laguna de Zumpancho: inmensa masa de agua cubierta de sabrosos chocolates adornada de esporadicas garzas blancas y de pescadores embalsados pescando con redes amarradas a botellas de sprite y coca de dos litros sacando mojarras negras de 15 kilos y un cielo azul inmenso.
El flash desprotica contra tres chavos para vender su lancha y lo mandan a la chingada: No señor no queremos comprar la lancha.
El caminillo de arcilla que rodea en su totalidad la laguna nos lleva a una especie de muelle diminuto. Ahí nos hacen la invitación a subir a las pedorras lanchitas de pacotilla y darnos un recorrido por la laguna y por 100 varos nos llevan a la isla a rezarle a la virgencita de zumparro.
De la nada salen dos compradores para la lancha y en un segundo ya tenemos 450 pesillos para atragantarnos de comida y dar un rol por la laguneta, solo hay un detalle: La lana la tiene el Flash y al parecer es el pendejo más avaro de la tierra plana. Tras casi rogarle se dispara dos quecas con su respectiva ballenita a cada uno y basta ¡no más dinero saldrá de mis bolsillos!
Que poca madre. No super mames cabrón después de que trajimos hasta acá y por tu ponche culpa estamos llenos de miércoles de ceniza, te quitamos la cruda, te disparamos un toque y aún así te pones de tremendo pendejo hijo de puta mamón, nnooooo si te pasas de verga pinche Flaisss de mierda seca y moscosa.
Tras salir del espantoso lugar ese, lo único bueno fue el leve paseo que nos dimos en una lanchita, pues nos pudimos dar un toquetón y con la pacheca cruda anterior como que nos pegó chido; Aldo venía manejando como de construmbre a toda velocidad, pero algo raro pasaba. El carro o se ladeaba hacia el sentido contrario de la circulación o desacelaraba de manera no muy uniforme. Lo que pasaba era que Aldo se venía durmiendo por tramos. Y para colmo de males el Flash pedorro iba de copiloto, pero cual venía de jetorroto pués también venía meta dormidón.
--No mamen despierten.
--¡Que qué?.
--No mames se vienen durmiendo cabrones.
--Uyy, la neta ya no aguanto, mejor vente para adelante cab´ron, porque este pinche Flash nada más se hace pendejazo.
Tras el cambio de copiloto de emergencia me tuve que clavar en una plática a toda voz y mamerta porque si no Aldo si se iba a jetear y nos íbamos a partir la madre. La neta a mi también me entraban unas ganas de cerrar los ojos y hacer la meme que no mames, pero aguanté y llegamos a la casa sanos y salvos.
--Ahí cuando quieras de nuevo ir a balsear nos avisas pinche Flash.
El pobre vato nos volteaba a ver todo ojorojo y triste por su pinche aventura de quinta.
--Pus si, pero la neta ya no mamen, ¿donde esta mi lancha?
--Ayy ya no mames, pinche bruto. No te acuerdas que la vendiste en quinientos varos.
--¿Quienientos varos? No mamen si me costo 2000 dólares.
--Ändale pues, simón. Ya clávate a tu casa que tus padres han de estar como locos.
--No manches si ni jefe tengo. No ves que mi padre ya falleció... mira te cuento...
--Nel, mejor otro day.
Adios.
Yo me huí a mi casa, lavé mi apestosa ropa y me dormí un buen round.
La laguna emergía de entre sueños.

Sigamos pues...



CRONICA DE UNA PEDA ANUNCIADA

Desde el miércoles estaba preparado para este fin de semana.
Me había leído la sección del periodico “Destrampes para el Weekend” toda una serie de eventos sensacionales los cuales tendrían lugar en el centro de la ciudad: la presentación de un libro en la famosa pulcata “La Hija de los Apaches”; un homenaje a mi maestro de taller literario Eusevio “ya vio” Ruvalcaba en el Museo de Arte de la Ciudad de México, una fiestita garagera en el Dada X y para rematar un maratón de cine basura con dos opciones; la primera en el Ex-Teresa ó en el cinito de Benito Juárez. Me parecía medio canijo completar toda la misión pero iba decidido a asistir a todos estos eventos con su carga de etilidad correspondiente. Asi que al terminar mi turno salgo disparado hacia el metro pues el cielo amenazaba en convertirse en una masa negra húmeda y no tardaba en dejarse caer una esplendorosa lluvia.

Rumbo al metro Toreo observaba como el cielo se iba tornando más claro y que la amenaza de lluvia desaparecería en cualquier momento. Un dejo de tranquilidad murmuraba en mi cabeza -- Ya estuvo chavo, sin la lluvia todo será más fácil. Mis tripas también hablaban y me pedían, por piedad, un pedazo de alimento el cual les negaba, no por falta de fondos sino por flojera de comer, me da una impresionante hueva el mover la mandíbula y tragar. Como todas las tardes de verano el metro estaba semivacío pero con todo y eso un calorcito humedecía mi frente la cual limpiaba con mi antebrazo. Odiaría que una chica se me acercara y notara esas gotitas de sudor en mi frenton. Trasbordo y subo en el siguiente tren. Un olor denota el bajón de calidad de los pasajeros. Aquí el olor a sudor es más penetrante y picozón (no se porque diablos me fijo en eso), sin embargo todo transcurre con una tranquilidad brutal. Este día el metro esta casi dormido a no ser por un niño que sin camisa grita al momento de cerrarse las puertas. A su lado dos chavos, claramente mayores que él, lo resguardan de no se qué, al gritar la gente voltea a verlo y nadamás. Un gritón más del metro. Pinche niño se veía tan dañado, su cuerpo flaco dejaba ver todas sus costillas y una capa de mugre en todo su ser le daba un aspecto de verdad maléfico.

Llego a Cuatemok y me escabulló por entre las puertas. Me fijo si hay rastros de lluvia en la gente que va entrando a la estación. Todos están secos pero con risas nerviosas y comentarios de örale por poquito y nos mojamos; por lo que deduzco: Chale ya empezó a llover. Y exacto, subo las escaleras y una brutal super lluvia se estrella en las calles de las avenidas. Ya son las seis, es lo bueno, la presentación comienza a las 7:30, por lo que me puedo esperar un poco a que pase la “brisa”.

La lluvia esta canija y mis tripas me vuelven a recordar que algo debo de comer. La jornada va a estar llena de chupe. Les hago caso y me acerco a uno de esos puestos de comida naturista. Los dependientes parecen que no son nada naturistas y creo que comieron gallo, pues con solo respuestas lacónicas responden a mis preguntas: ¿A como las alegrías? a-pe-s-o, ¿Tienes cerveza de raíz?-En -e-l--re-fr-i. Chale que les cuesta ser un poco serviciales. Me siento a lado de una caja de cartón que sirve de basurero y tambien de depósito de comida para una familia de vendedores de muñecas de trapo. Cada pedacito de plástico que aviento a la cajita es recogido por una niñita de dos años para ver si tiene algo que se pueda comer. Lo siento pequeña ahora yo me comeré todo. Con pequeñas mordidas y con sorbos tranquilos termino tanto con mi cerveza como con mi alegría, pero la lluvia parece no ceder. Al diablo, solo son dos cuadras del metro a la Hija, así que me acomodo mi chamarra y salgo de la estación. Me paro debajo de un paradero de buses y me fumo un cigarro. Una linda damita está a mi lado pero a los pocos segundos de verme se sube a un taxi. Ni modo. Ahora cruzo la avenida con cigarro en mano haciéndole casita para que no se me moje el preciado tabaquito. Brinco charcos y camino debajo de lonas rojas de los puestos de dulces y de compactos. Las lonas chorrean litros de agua y la gente me ve ¿ofuscada? (chavo loco, que no ve que esta lloviendo machín).
Alcanzó a mojar a unas personas después de pisar con fuerza un charquito, cruzo otra calle y ya esta, he llegado a la Hija. Entro y me sacudo como perro el agua. Buenas tardes, buenas tardes. Pido un blanco ( no me gusta el curado) y me siento a lado de un señor que va acompañado de una señora cincuentona y de una niña que con una bañadita y una tallada se vería muy chida. Les ofrezco un cigarro y los dos aceptan gustosos. La señora se abstiene. La niña lo coge como pidiendo permiso de fumar. El señor con un movimiento de cabeza nos da a entender “Si ya sabemos que fumas, no te hagas” y ella, con otro movimiento contesta “Es que ya no aguanto, aunque sea una fumadita y ya”.

Las paredes de la Hija parecen ahora más decoradas que antes. Hace unas pocas semanas un maestro pintor se dedicó a adornar las paredes con pinturas de Gloria Trevi y de el Gran Púas Olivares. Además una gran foto en blanco y negro de la entrada de la pulcata esta ahora colgada de manera que le brinda un vago sentimiento de arrogancia al lugar. He de decirles que antes este lugar era casi evadido por todos, pero de un tiempo a la fecha ha tenido una especie de renacimiento por parte de chicos universitarios fresones que según ellos quieren rescatar esta bella tradición mexicana. Y digo fresones pues los que este día iban a exponer su libro, no aparentaban ser bebedores de pulque, pues su mesa estaba llena de chelas y ni un solo tornillo se veía en sus manos. Y no dejaban de decirse “guey” el uno al otro. La clásica generación, recién creada , Big Brother.


De pronto, de la nada infinita, un aviso de mis tripas: Hay que cagar manito. Hijoles, alegría, cerveza de raíz y un pulque estaban haciendo de las suyas en mi estomago. Además desde el trabajo ya traía ganas. Mientras me aguanto un poco más, los chavos están acomodando una pantalla para la presentación del libro “Quien pidió este pulque”. Pero ya no aguanto y encargo mi pulque con el señor de a lado. Paso por debajo de la pantalla y me meto directamente en el pequeñisimo baño. La puerta choca con mis rodillas y lo que tiene que salir, sale. Ahhhh, alivio seguro. Ahora a seguir tupiéndole al pulque. Regreso a mi lugar y los tres, señora, señor y niña se van. Me quedó solo en la mesa y pido otro torniquete. Los chavos piden otras chelas y no otros pulques. ¿De que se trata esto?


La lluvia amaina y solo unas cuantas gotitas piteras se dejan escurrir por la banqueta, Unas lindas mujercitas toman cerveza enfrente de mi, en otra mesa otros chavos ya medioentonados piden más chelas, yo diría que si vas a una pulcata hay que tomar pulque ¿no?, pero a ellos eso les vale madre y siguen tomado chela. Entre los chavos de la segunda mesa reconozco a una chavita que asistió a una exposición de pintura y me dan ganas de hablarle pero cuando veo que besa a su compañero desisto y mejor sigo dándole al pulke.
Ya son las 7:30 y no empiezan con el show, mejor pido otro pulque. Me levanto de la mesa y parloteo un poco con Don Pifas, que es el legendario dueño de este lugar. El señor es alburero a morir y repartimos caña un poco. Regreso a mi lugar. Ya los chavos fresas me hartaron por lo que dirijo mi vista a la mesa de enfrente en donde están los verdaderos lugareños del lugar: un viejito con anforita en mano se sirve en su pulke un poco de Tonayan, el cuate que recoge los vasos y que esta aquí desde hace años esta a su lado. Una señora calabaza les talonea sorbitos de la bebida. Vaya.
Poco a poco van llegando más asistentes y yo me acomodo para que lo que parece ser un maestro de los chavos se siente en la mesa conmigo. Se presenta y resulta ser el hermano mayor del cuate que va a presentar el VÍDEO del pulque. Un momento--le digo- ¿que no es la presentación de un libro?-- y me responde-- No, es la presentación de EL VÍDEO de mi hermano-- Haaaa. Ahora bebo más tranquilo. Poco después llegan los padres de este señor y toman asiento en mi mesa. Se le puede decir mi mesa porque yo estaba ahí sólito. Ayyy pobrecito, en fin que llegan sus padres y comenzó una charla sobre el pulque y todo lo que lo rodea. Pero el señor prefería hablar de su hermano y tralala. Lo bueno fue que cuando ellos se sentaron traían consigo una linda hermosa damita, pero para colmos de males, era la novia del que iba a presentar el vídeo. ¡Ba! Mejor pedí otro pulque.
El lugar ya estaba lleno y se llenó más cuando a mi mesa llegaron dos señoras, ya maduronas, que resultaron ser la co-fundadora de la Revistas de revistas y otra amiga reportera, todas bien chupadoras. Después llegó, también a sentarse a la “mi mesa”, Armando Jiménez, el famoso autor de Picardía Mexicana y asiduo visitante de este lugar, el señor ya iba medio pedillo pero como ya eran tantas personas en mi mesa decidí irme a la barra.-- No joven quédese. No no hay proble. Pero eso si antes de irme le avénte un alburcito al Don Armando.
Llegué como pude a la barra y me pedí otro pulque. Para mi sorpresa había varios nuevos: el Centro Histórico y el Talina Fernández: chale, un curado que se llama talinda Fernández órale.
El lugar ya estaba a reventar, se los juro, no cabría ni un alma. La atmósfera parecía como de aquellos cines de las matinees de los años cuarenta nadamás que faltaba algo. Toda la gente estaba como que muy acá, muy guardando el porte, ¡Pero señores esto es una pulquería! y el que no se ría pues ... que me pida un blanco y se lo echo.
En fin que la banda de hasta adelante bien sentada y la de atrás igual. Y yo en la barra viendo el vídeo que para mi gusto presentaba lo ya visto de todo documental sobre el tema: Visitas a pulqueras más viejas que Matusalen, una entrevista con don Armando, una con el Pifas y unos cuantos planos americanos de borrachines hasta la madre de pulque. Nada nuevo.
Y yo me estaba miando.
Al terminar el docu me abalance hacia el baño de nuevo. Ahí ya estaba otros dos que les pasaba lo mismo que a mi. Regresé a la barra y me tope con la chavita que había visto en la expo de pintura. Me invitaba a ver a los Auténticos Decadentes pero decline la invitación pues ODIO cualquier tipo de música reguesona o skatilla, y me dicen que esos cuates pues a eso se dedican. También me encontré a un viejo patinador llamado Psicópata y me contó como lo habían corrido de la Universidad por andar metido en el rollo ese del CGH y demás. Se despidió y se fue. Solo tomo unas fotos del Pifas, que si le salen como las tomó van a estar perras.

Me termine mi pulque y también me fui. Ahora directo a la calle de Tacuba al museo para ver a unos cuates escritores y presenciar el “merecido homenaje” a Eusebio Ruvalcaba.
Salgo de la pulcata y me arrimo a un teléfono público, para hablarle a un amigo ilustrador que vive en la calle de Donceles y al que le pienso pedir resguardo nocturno. Amablemente me lo brinda, de paso le aviso que se deje ir al museo ya que el evento va a estar entretenido.


Ahora las calles están húmedas y cubiertas de una leve capa de agua que forma pequeños charcos, brindando un amable y templado ambiente al centro de la ciudad. Es tan raro sentirlo así, parece cualquier ciudad menos el defe. Pero si lo es y ahí esta ese tremendo edificio llamado el museo nacional de arte que me recuerda los viejos museos europeos. Además es la primera vez que entro en el. Conmigo viene un leve mareo debido a la bebida pulcosa de hace rato. Antes de entrar me atiborro de pastillas tic-tac para que sea leve el tufo a pulmón.

¡Bolas!, que cambio tan radical, entro al lugar y todo limpio, bello e iluminado. Ya son las ocho y media. Y la presentación ha de haber ya comenzado. Dejo mi mochila en el guardarropa y antes voy al baño, ahí están los infaltables mingitorios automáticos, símbolo inequivocable de la modernidad actual, blancos relucientes que si no fuera porque reciben miados serían los bebederos por excelencia de cualquier ser humano.

Salgo del baño y le pregunto a un ¿botones? que donde se esta dando lugar el recital, me dice que en el segundo piso. Mientras subo me doy cuenta de que el lugar ha sido remodelado ó lo mantienen ultra cuidado. Todo parece recién hecho hasta los pisos reflejan mi cuerpo. Mármol como espejo. Llego al segundo piso y tengo que entrar a un salón, al cual me asomo y veo que está lleno de gente, pero lleno en serio. Enfrente de todas esa gente está la clásica mesa larga en donde están sentados lo exponentes. Entre ellos esta Ruvalcaba acompañado de los lambiscones que adornaran con flores y estrellas todos sus escritos. Al final de la que ya parece exasperada masa de gente me encuentro a mis compañeros a los cuales saludo y les digo que mejor los espero afuera. Salgo del salón y me quedo parado junto a una columna del la sala de espera. Observo el techo adornado, muy churrigueresco para mi gusto, con rosas, ángeles y demás parafernalia de la época. Pregunto a un ¿botones? cuanto tiempo lleva la plática y me dice que ya casi llevan cuarenta minutos hable y hable. Ufff, mejor salgo a fumarme un cigarro a las escaleras. Mientras enciendo mi cigarrito unos niños juegan con un nintendo portable en las mismas escaleras. Corren y se avientan dulces. Los adultos los observamos y civilizadamente los ignoramos. Me asomo un poco y veo que la gente ya esta saliendo del salón. Corren a formarse a las mesas donde se servirán los tragos. Por todos lados hay propaganda del Brandy Osborne, y me parece muy extraño que esta casa productora de licor sea la que edita los libros de Ruvalcaba, o al menos ignoraba que tuviera ese tipo de dones, el de editar libros a tipos como él.


Alcanzo a ver a mis cuates salir del salón medio atontados y me platican los pormenores del homenajillo: Esos cabrones nadamás de lambehuevos, pinches músicos balines y creíamos que ya no ibas a llegar. Claro que llegué, ¿Y como estuvo lo de la pulcata?, pues de ahí vengo valedor, pues vamos a chupar, el alcohol va a estar imparable hoy.
Ja que si lo sabré.


Conforme sale la gente se forma la fila para la “barra”. De la nada salen dos líndisimas edecanes forradas de terciopelo negro ofreciendo más bebidas, estos de Osborne se la sacan. Las chavas no paran de servir bebidas; vino blanco y tinto, ron con coca, anís solo o con hielos, exquisito pero faltó el quesito. Nos arrinconamos y veo que el pasillo, antes vacío ahora esta pululando de vida literaria, un escritor famosón por allá, otro no tanto por acá y nosotros por allí metidos en una sabrosa seudo plática de como es posible que a este cuate le hagan un homenaje en sendo lugarsote, o al menos a mí me parece increíble, ya que después de estar chupando con él en una cantina de poca monta y sabiendo que es un pedote el señor, de pronto te das vuelta y ya le hacen un homenaje en el Museo, ¿pues que ya se va a morir? ¿ya se están dando cuenta la gente de que los homenajes se deben de hacer en pleno apogeo en la vida del homenajeado? o que chigados.

En fin, otra fila se forma, la clásica fila en donde todos los admiradores del maestro esperan hasta llegar a él y decirle lo chingón que es, lo bárbaro que está su nuevo libro, como ha cambiado mi vida desde que lo conocí a través de sus páginas, de que número calza, etc... y claro, que les dedique una firmita en la portada del libro: se lo dedica a mi hijita es que esta malita del la colita y cosas por el estilo.

Pienso que solo los pendejos están formados ahí , pero después de estar rato esperando ver a un valedor lo veo formadito y ansioso por llegar a la mesita en donde esta Ruva. Tiene el libro agarrado con las dos manos y pegado a su pecho, sus ojos brillan. Que no mame, parece fan de Magneto. Por fin llega hasta con Ruvalcaba, mis otros dos valedores aprovechan y se acercan. Yo me río de Janeiro pero algo se apodera de mi y también me acerco. Chale, no lo puedo evitar.
-- ¿Que onda maestro?
--¿Que onda, como estás
Parece que si se acuerda de mi, y como no, pues creo que nunca en su vida había cagado a alguien tan gacho como a mi.
--Oiga, ¿como le hago para que me hagan algo como esto?
--Tú escribe y sigue chupando.
Cámara con el consejo. Le hacemos caso y nos encontramos con otro amigo maestro de taller, MiguelAngel Menchaca, el cual al verme hace cara de semidisgusto, recuerda lo pedito que soy. El pulque y ahora la mezcla de este lugar están surtiendo efecto en mi persona, que cHido. Miguel Angel me comenta que debería de leer al maestro Ruvalcaba pero le contesto que no me interesa, a pesar de haber sido alguien que me diera clases no me llama el leer algún libro escrito por él. Me aparto un poco de todo y me acerco a la barra. Alcanzó a reconocer a otra señora, como de unos setenta años, que en una lectura que tuve, me reprocho la manera que tengo de escribir, más bien sobre lo que escribo. Los temas que trato, según ella, eran demasiado fuertes y cochinos, ella me dice que es una romántica incurable. A pesar de todo me cae muy bien. Hablo con ella y me despido cortésmente, no sin antes dedicarle unas cuantas coplas versallescas. Camino de nuevo hacia la barra pero me interceptan mis cuates y me comentan que porque no mejor nos vamos al Lobo estepario; ese lugar no estaba en el itinerario pero ¡claro, con todo gusto! , pero antes dejen voy al W.C. Paso a un lado de la mesa de Eusebio y le veo a la cara, esta hasta la madre de firmar libros, me acercó y le pregunto si esta bien, el me dice que porque no mejor le traigo un chupe, okey. LE digo a un mesero que le sirva un trago al maese y me voy al baño. Salgo del baño y necesito más cigarros pero ya no me es permitido salir. Este bar de alta catego cierra a las diez...

Regreso con mis cuates pero en eso alcanzó a ver la cara de otro escritor conocido, ¿que onda,? le digo, Hola ,¿como estas? El esta muy bien acompañado de una amiga italiana y empezamos a platicar y la charla alcanza temas escabrosos tales como el satanismo como un medio de vida decente, las bebidas gratis están de pelos, etc. Me despido pues mis cuates ya van directo al guardarropa por sus sacos y mochilas. Les doy alcance y me voy con ellos, ya son las 9:30 y apenas empieza la noche en la ciudad.
Llegamos campantes y felicitos al Lobo, un bar que nunca cierra y que cobra veinte varos por jugar billar. Aquí acostumbrábamos tomar el taller literario y también tomar unos buenos alcoholes. Las mesas han sido juntadas para formar una especie mesota rectangular larga. Tomamos asiento y poco a poco van llegando todos los que estaban en el museo, ¡oh coincidencia! y entre ellos no podía faltar Eusebio con su bolita de amigos, grandes consagrados en las letras mexicanas, pero que yo no conozco.
Pedimos otra botella de ron y a darle. Como de costumbre me critican por mis escritos, solo el cuate de a lado, que no conozco también agarra la onda y brindamos consecutivamente. Ya metidos de plano en una charla insólita, Oscar me pide que me pase a su lado de la mesa porque según un escritor quiere hablar conmigo. Cambiamos de lugar y le pregunto ¿Quien? me presenta a un ruco matudo y ya pedo, su nombre no lo recuerdo , pero según todos es un Maestro de talla cahuama. El me pregunta que si me han publicado y le contesto que no. El me mira indignadísimo y me dice: Entonces no me puedes hablar. Uyuyu, que mamón, pero su comentario tiene todo el efecto contrario yo lo refuto tanto que casi hago que me de unos madrazos. Le mentó la madre. Pinche ruco borracho de mierda, ya se creé la divina garza. Su acompañante una mamacita me mira como diciendo: Hasta que alguien le dice la neta, es un mamón.
Después de este altercado mi cuates me intentan abrir y antes de irme me quieren talonear, los mandó a freír ravioles y salgo de ese lugar. Antes me despido cordialmente de Eusebio y lo felicito por sus logros.

La verdad ya me tenían hasta la madre con sus pláticas de cuando te publican, he vendido más de 50,000 libros, estoy hasta la madre, ya veo borroso y demás palaburterías sin sentido. Ahora entiendo perfectamente a Bukouwski, los escritores somos entre nosotros mismos: mierda. Siempre terminan las pláticas igual, tú eres una mierda pero te respeto, yo también te respeto mierda. Aghhhh, me hartan.

Próximo destino: Dada X. Ya son las 11:30 y la fiesta ha comenzado.

Como buen borracho me tambaleo un poco. La noche y la calle esta demasiado tranquila. Como puedo llegó a la entrada del dady y entro sin más. Subo las interminables escaleras. Respiro tomado aire, pinche cigarro ya déjame. Llego a la mesita en donde están los cobradores. Antes que yo hay dos cuates que se ponen al tiro porque la propa decía que iban a cobrar 30 pesos pero ahora son cincuenta. Estamos en México señores, como creen que la propa decía la verdad, tontos. Meto mi mano al bolsillo de mi panto y saco el billelle. Antes tengo que dejar mi mocla en el guardamochilas. La dejo y me meto al antrox. Como todo este día, más bien noche, esta hasta la madre de gente. Directo a la barra expendedora de chelas. A veinte varos. Dame una oscurita. Como siempre cerca de la barra está muy bien iluminado pero más adelante las penumbras hace que cualquiera pase desapercibido de cualquiera. A pesar de la peda que me cargo logro divisar nalguitas de buen tocar y mejor meter. Pero como estoy solo y apendejado, camino por el lugar rozando los cuerpos de mujeres, niñas, señoras y uno que otro cabrón que se me cruza en mi bamboleante paso. La música esta a toda madre. Puro material selecto y no escuchable en cualquier lado. A toda madre. Y es clásico que enmedio de tantísma gente te sientas ridículamente solo. A la verga, necesito encontrar al diyei para darle mis merecidas felicitaciones por poner músic tan cool. Otra vez, como puedo, llego hasta donde se supone que están el dj, pero lo único que veo es el stage con bocinas negras y gente borrosa, deveras que no veo ni madres. Pulque, vino, ron, anís, cerveza, se mezclan en mi choma y hacen de las suyas. Como no veo a nadie conocido me arrimo a las bocinas y dejo que el a todo dar volumen me desapendeje un poco. Mi mano sostiene el vaso de cerveza que milagrosamente-milargosamente no ha caído. Soy solo un cabrón borracho (solo) que se arrima a las bocinas a falta de amor. Solo el vasito de plástico se acerca a mi boca. ¡Bah!
La ciudad es demasiado grande, vasta y misteriosa que siempre te depara sorpresitas insospechables. Poco a poco mi vista recae en unas chavas que bailan enfrente de mi. Parecen poseídas por el rock. Las veo y las veo sin pedo. Termina la rola y una de ellas se va. La otra se me acerca, ¡wowi!, y comienza a platicar conmigo; ó ; me estoy acabando mi chela y veo a unas chavas bailando enfrente de mi, me acerco y quiero bailar con ellas pero mejor no, me regreso a las bocinas y me quedo ahí parado de nuevo. Una de ellas voltea y me ve, yo me vuelvo a acercar y le brindo un trago de chela; ó; un requinto de guitarra hace que pierda el equilibrio y casi tumbo a una chavita que voltea , se ríe y me pide chela. La cosa es que comenzamos a platicar. La mujercita es de Nuevo Lion y esta pedisíma. Trae dos guardaespaldas que ni me pelan. La chava esta linda, al menos eso medio recuerdo, y conforme avanza la plática se me acerca a la cara. Tenemos las caras juntitas y nuestros labios se rozan, y mis brazos sienten sus pechos. Mmmm. Se acaba mi chela y le pido que me espere en un momento le traigo una. Ella dice okei y yo le digo: No te muevas de aquí. Nado través de la gente, piso a uno que otro y unas nalgas me impiden pasar, las toco despacito y su dueña voltea, sonríe y sonrío: ya son dos ríos y sigo mi camino. Llego a la barra de chocolate pido dos chelas más y regreso. De nuevo el marecito de gente, de nuevo unas nalgas y de nuevo la carita borrosa de la niña: única capaz de hablarme y cachorrerar con tan disímil ser humano, yougas. De nuevo la plática sin sentido, y de nuevo tragos al fondo, nos tambaleamos al compás de esta canción y nos tomamos las manos (uyy que romantico), ella me jala y me dice vamos a bailar, yo le contesto lacónicamente. Yo no bailo Pixies. Y se va. Desaparece entre la muchedumbre y nunca más la vuelvo a ver. Chingao.
Regreso a la barra, me tomo otra chela y me largo. Ya son las dos de la mañana, y yo ni en cuenta. La ciudad y sus semi-antros se tragan el tiempo como si fuera agua. Yo creo por eso ha llovido tanto, para que el tiempo se escurra por las alcantarillas y las ratas vivan más que uno. Bajo de nuevo las escaleras, me siento extrañamente más liviano ¿habrán sido los besos de la chavita?, casi me caigo llegando al final de las escaleras pero llego sano y salvo a la entrada salida. Ahí me saluda Ernesto (mítico vendedor de música para curar el alma de la lagunilla y excelente organizador de fiestas que hacen a esta ciudad un poco más soportable)( condecirte que el trajo a los Fuzztones ¡te das una idea?), lo saludo y me dice que ahora sí ya se acuerda de mi, va acompañado de su esposa, como puedo le hago mini plática. Toco mi espalda y ahora se porqué me siento mas liviano. Mi pinche mochila. ¿Donde la dejé? Le pregunto a Ernesto que donde queda el guardarropa y me dice que hay que subir y... ya me acordé. Me despido no sin antes amenazarlo con caerle a todas la fiesta que organice. Va.
Subo de nuevo las escaleras, mis pulmones no me agradecen en nada el esfuerzo. Llego de nuevo a la mesita cobradora y pido me den mi mochila. Me la dan y vuelvo a bajar las escaleras. Ellas ya me conocen y dejan que me deslice por ellas hasta la salida. Escaleras mágicas.

De nuevo a las calles. Ahora están más relax. Ni autos ni gente. Solo la noche me escupe viento frío a la cara. Recuerdo que tengo que caerle a mi valedor. Abro mi mochila y meto la mano hasta el fondo para sacar mi destrozada agenda. Nunca me acuerdo de los números telefónicos. Marco el número y una voz me contesta. Oye caón, ya estoy aquí ¿porque no vinieron? No pude. Puedocaerle a tucantón. Va.
Ahora a hacer trabajo de memoria caminera para recorrer los pasos que me han de llevara la casa del gueyese. Casi sin problems doy con la casa. Me paro un poco y me recargo en la pared de la entrada del edificio. Justamente alguien va entrando y justo mi amigo va saliendo a por mí. Viene ultra pacheco. Me invita a pasar. Siempre que entro en su bunker me recuerda a un viejo hotel que está en Chiapas, pero según la historia este lugar era un hospital. Me imagino que puro a loco pudieron haber tratado. Su atmósfera es tranquilizadora para cualquiera. Su color azul balneario se mete en tu alma y le da de cachetadas para que se calme. En fin. Subimos de nuevo como 600 escalones para llegar al depa. Me quito los zapatos, cual japomes, y me siento en el sillón. Un empujón me manda al suelo. No había visto que alguien dormía en mi lugar asigando. Mi valedor me avienta una cobija. Me acuesto en el suelo, alfombrado, y cierro los ojos. Hasta maraña.

Friday, September 01, 2006

antes de seguir con las vacas un nuevo vinculo literario



TRABAJANDO EN LA FÁBRICA.

El trabajar en este lugar es algo que desquicia. Con tan solo observar a mis compañeros me dan ganas de huir. Mirar esa cantidad absurda de vellos en sus brazos, manos y cara me hace sentir una digna repulsión. No solo los machos tienen ese, llamémosle defecto, sino también las hembras. Es gente que babea sin cesar. Sus ojos te ven con rabia, te siguen a donde vayas. Nunca te despegan la vista. Y te miran como si te quisieran comer. Es clara su intención de esperar que te desprevengas y ellos se te lanzaran a mordidas directas al cuello para hacerte desangrar y convertirte en un molde vacío.

Pero ¿Qué hago aquí? Se han de preguntar. El trabajo me lo consiguió un amigo que necesitaba de alguien para que le hiciera un paro. Ese alguien soy yo. Yo estaba haciendo de la vida huevona una carrera, una maestría, un doctor “horroris causa”. El chico que el trabajo le era lo mas abyecto. Yo merito fui su elegido para tan funesto paro martillo. Me soltó la triste historia de que la hija del dueño de una fábrica era su noviecita santa y que el como buen muchachon quería demostrarle a su suegro que era capaz de estar con su niña preciosa. Por lo cual el Señoron papá de la novia le había conseguido dos plantas para trabajar en su fábrica de “combustible mágico”. Pero ni el y ni mucho menos yo esperábamos tales condiciones de trabajo.

El primer día de llegamos a la fábrica después de un recorrido desde Ciudad Capital hasta los nuevos basureros de petróleo. Caso 7 horas dentro de un autobús foráneo del año de la canica. A pesar de mega propulsión a chorro el tráfico era insoportable. Claro eso no es noticia. Lo que fue noticia era que el séptimo piso funcionara a toda su capacidad y aún así el recorrido fue largo, cansado y aburrido. Todo sea por los cuates. Al bajar del bus caminamos unos cuantos pasos y al doblar la esquina un enorme portón rojo nos decía que ahí era. El croquis virtual así lo demostraba. Portón rojo trabajo seguro brillaban las letritas en la pantallita de mi palm39-lps. Tocamos a la puerta. Tosh-Tosh. Una voz de ruco macizo nos preguntó si éramos los nuevos. Nosotros respondimos que a hueso. La puerta se abrió y un niño diminuto era el dueño de la voz de ruco rudo. Caminamos sin quitar la vista de tan cajeto doormen. El pequeño muñekin abrió otra puerticita que tras rechinar nos dejo ver el show del cual seríamos parte de ahora en adelante: Cientos sino es que miles de simios se arremolinaban en tremendas maquinas que expulsaban cantidades funestas e vapor rojo claro. Un ruido que al principio parecía murmullos de sirenas nos trituraba los oídos. Metales cayendo, mugidos de simios, olor a grasa quemada, agua estancadas por el piso resbaloso; cacofonía visual en su máxima expresión. Lo que mas destacaba entre este tremendo desfile de cosas extrañas, al menos para mí, eran varios pares de gordos gigantes que no sabia que diablos hacían ahí. Estaban dentro de unos chiqueros gigantes. Pero la bruma no dejaba ver bien el resto. Solo sus torsos descomunales se podían ver. Hasta ahora.
--Vaya vaya con el lugarcito—Le dije a mi compa.
--Aguanta. Son solo unos meses—Me contesto no sé si angustiado o esperanzado por conquistar a la nena el dueño de esta cosa.

Antes nuestra absorta pose no me di cuenta de cuando llego el simio este a guiarnos. Como estos tipos no saben hablar solo sentí su jalón que dio a mi brazo. Jurga jurga me decía. Así que lo seguí. A mi cuate otro simio se lo llevo en la dirección contraria. Chale ahora estoy de a soldado. El simio me adentraba entre las máquinas y los charcos apestosos. Jurga Jurga seguía diciendo. Me llevó hasta un cuarto privado en donde hizo que me pusiera un traje de plástico grueso sobre mis ropas. Tan elegante iba creyendo que el trabajo iba a hacer dentro de una oficina, ja. Me quite mi corbatín parisino comprado en Mega Tepo Centro, no quisiera que se llenara de la melcocha maloliente que abunda por aquí. Me visto en corto y el simio guía otra vez: JURGA JURGA, futss, nadamás saben decir eso jurga pa’ ca, jurga pa`lla. De nuevo al laberinto de maquinas. Me doy cuenta poco a poco que esto está lleno de simio hembras y hermafrodos. Uno que otro macho se puede ver pero en lo que parecen ser puestos de mando o control. Discriminación sexual en simios, el colmo. Creyendo que eso esta abolido, penado, castigado y prohibido aquí al parecer les vale gorro. Pero ni modos que se puede hacer. Cada uno esta clavadísimo en su actividad. Si no fuera por el apeste a sudor simiesco se podría decir que parecen robots. Y pensar que los próximos tres meses tendríamos que codearnos con estos tipos. ¡Yurggh!

Un dolor de cabeza se empezaba a formar en mí. En eso llego el señor G. (humano) y me indicó mi tarea a cumplir. Antes le pregunte por mi compañero.
--¿El que llego contigo?—Me pregunto.
--Claro. —Respondí-
Me contó que a el le tocaría lavar narices de tres gigantes cerdos y guardar sus mocos para su posterior solidificación y así usarlos como lubricantes de naves. Literalmente.
A mi me llevo también a los cerdos pero estos eran los gordos que no pude ver completos cuando llegué. Mi trabajo consistiría en limpiar el culo de dos tremendos panzones (clarito se veían como esos mutantes que se perdieron en el embargo) para usar las bacterias de sus cagadas como armas bio-ilógicas en contra de la gran amenaza que son las ratas que pululan por la Gran Merced Biónica. Al menos mi labor era para algo bueno. Hacía años que esas ratas tenían a la Ciudad central bajo una amenaza constante. Eran tantas que si uno salía a la calle tendría que llevar botas antimordidas y pantalones sin bolsas. Solían meterse en las bolsas de la gente, escabullirse hasta sus “partes íntimas” y dejar a todos con dolores extremos. Aparte de que sus colas gruesas y pelonas arrastraban toda clase de virus nocivos. Ya era hora de acabar con ellas. Y que mejor que yo, el limpia culos de gordos, iba a contribuir con mi granito de arena para su total aniquilación. El señor G. al decirme como hacer mi chamba desapareció en medio de las maquinas. Me entere después que los productos que salina de la fábrica eran de lo más estrambótico: mocos, para lubricar, bacterias para matar, huesos para mascotas, semen para limpiar, mierda para comer y utensilios para cagar. Que bien!
A pesar de tener asco de los simios podía ver que no eran nada malos al trabajar. Al llegar me pareció que todo era un caos. Pero no. Todos ellos estaban organizados en grupos de tres a cuatro miembros Y cada uno hacia una actividad en particular. Eran un ballet peludo perfecto.

En lo que a mi respecta el cuadro laboral era el siguiente: Los gordos metían sus manos en cubetones llenos de grasa, se tragaban esa grasa parecida a un flan duro y la cual despedia un olor picante. Estos pintorescos seres llevaban más de treinta años sentados en ese mismo lugar sin moverse nunca. (Por eso se me hacían conocidos. El embargo de mutantes fue algo del que todo el mundo se enteró) Ellos solamente vivían para comer esa grasa y cagarla segundo después. Sus cerebros, si es que tenían, estaban conectados a unas compus por medio de unos cables que entraban bruscamente en su nuca. Las costras de sudor y mugre hacían que los cables empotraran a la perfección. Al parecer estas computadoras les mandaban los impulsos para comer, comer, comer y comer. Y eso lo hacían a la perfección. Nunca descansaban. Ni dormían. Ver a esos monumentos al trabajo sin paga era desconcertante. Mientras yo limpiaba su gran trasero me preguntaba ¿Se cansarán alguna vez? Ahí viene otra gran cagada ¿Estos cuates se mueren o los desconectan? ¡A limpiar ese ano gigante! ¿Pensaran en algo? Ufff una gran explosión intestinal. Mañana pediré un tapabocas.

Durante cuatro días mi tarea se iba convirtiendo en rutina. Llegaba a las ocho de la mañana, me ponía mi traje y comenzaba a limpiar culos. Y yo que creía que me iba a rajar. Después de todo los simios ni me pelaban. Ellos allá y yo acá. Al tercer día me dieron mi tapabocas. Vaya. Los gorditos cagaban cual reloj suizo. Ya los tenía bien medidos. Entre cagada y cagada me daba tiempo para pensar en otras cosas. La guerra en medio occidente, en cuando iría a ver a mi adorada Karmen, en la fiesta de fin de cursos porque antes de esto solía echaba la hueva e iba a la escuela y que mi paga fuera lo suficiente para comprarme el cyborg que tanto quería. Yea , mi propio cyborg, para mi solito. Mmm debía de trabajar más si quería ese maldito prototipo.

Pero todo cambio en el quinto día. Ya me decían que no había quinto malón pero… chin ni modos. “Nunca lo bueno fue suficiente. Lo malo es auto suficiente” decía mi abuelo. Es día me asignaron a una simia para que me ayudara. Pero si yo sentía que hacia mi labor a la perfección. Ya hasta los gorditos emitían sonidos como de rinocerontes enamorados cuando me veían. Pero no. Simia asignada al limpiador de culos. A huevo. Y así fue como esta simia desató un desmadre bien cabrón.

Para empezar la simíta parecía cargar con un retraso mental pesado (imagínate a un adulto con triple síndrome de dawn con pelos por todo el cuerpo y hable en mongol) A todas mis indicaciones me sonreía enseñándome sus verdes dientes. Cada cinco minutos azotaba en el suelo y se llenaba de mierda de los gordos, yo trataba de que me siguiera; mira pones así el papel recoge bacterias así mira lo pasas por la cosa esta y rápido rápido lo depositas acá. Ella solo sonreía. Mhlhljkhlh´,´JKLJLKd me decía. Futss más que ayuda parecía estorbo oficial. Pero vaya vaya. La niña peluda avanzó con asombrosa rapidez. A los dos días ya estaba pero que si daba miedo. Limpiaba los culos con una precisión casi quirúrgica y su rapidez estaba haciendo mella en los más veteranos. Era tal su destreza que los cubetones tenían que ser llenados el doble. Esto a los gordos no parecía gustarles pues estaban acostumbrados a comer a su ritmo. Y la destreza de la simia los hacia comer más y cagar más. Malo malo. Era tal su vibra trabajadora que la peloncita irradiaba energía lo malo era que solo ella la sentía. Yo me hacia pendejo dejándola hacer todo la chamba. A ella no parecía importarle en lo más mínimo. Solo cuando se acercaba el capataz de mala manera me levantaba y limpiaba un culito rápido y listo. Con que me vieran trabajando no había problema. Y así pasaron dos meses. La mona veloz cada día se volvía más rápida. Era de gozarse. Mi producción se había incrementado en un 7.8/4 por ciento y me dieron un aumento de .6/2/% increíble. También a la mona más rápida del sur le dieron su traje nuevo, bueno más bien le dieron un traje porque a los simios no les daban. Y así seguían pasando las horas y los minutos de ese día. Solo que de pronto la simia me veía con unos ojos de Ayyy nanita. Como que me quería comer con sus ojos. Parecían salirse de sus orbitas y meterse en mi entrepierna. Los gordos también como que se inquietaron con la mega actividad de la mona. Oteaban el aire algo que nunca los había visto hacer. De hecho nunca los había visto moverse. Movían sus cabezas sin cuello hacia atrás. Parecía que algo olían. Sus hoyitos nariz aspiraban algo y luego se volteaban para seguir comiendo. Conforme transcurría el día la simia hacia esfuerzos por acercárseme más e la cuenta. Ahora limpiaba los culos mientras ella meaba el suyo. Urggg!, nadamas de recordarlo creo yo que lo que quería dar a entender con esos tontos intentos era el de parecer sexy. Una simia sexy. Me guiñaba los dos ojos a la vez. Cerraba los dos al mismo tiempo. Parecía que una basurita se había metido a sus ojos. Me enseñaba la lengua y se lamía los cachetes. No sabía que la tenían tan larga. En eso apareció el capataz. Me acerqué a limpiar un culo gordo para hacer la piña. La simia aprovecho este instante para tocar mi pierna derecha. Una mano dura subía de pronto hasta mi verga. El capataz se fue sin decir nada. La simia parecía entrar en éxtasis profundo con solo acariciar mi pierna y parte de cintura para abajo. Volteo para ver si el capataz sigue ahí y vea lo que esta haciendo la hembra. Pero ya no esta. La simia sigue limpiando el culo y tratando de meter su mano por el cierre de mi traje. Me alejo de un brinco pero ella no me deja hacerlo. Me toma de mis nalgas y se hinca para que de un manotazo baje mi ziper y me baje el pantalón y saque mi verga fofa. Aquí es cuando creo que ya nada esta bien. Ella trata de metérselo ¡Y lo logra! En la boca. La simia mama mi verga con singular pasión cumbianchera. Diablos y ¿ahora que hago? Ella mamaba sin parar.Con una mano se bajo el cierre de su traje seminuevo dejando al aire sus peludos pechos. Un pezón grande y negro casi morao era pellizcado por sus propias manos. Cámara con esos pezones en verdad eran grandes. Me trate de separa de ella de nuevo pero mi intento fue en vano: Yo:cero, Simia:dos. Su fuerza era tal que por más que intentaba alejarla, que sacara su boca de mi pito, todo era inútil. Mientras la mierda que teníamos que recoger se iba esparciendo por el lugar. Poco a poco las defecaciones de los gorditos nos iba tapando los zapatos. Eso a ella parecía no importarle, es más, pareció llenarla de más pasión. El hedor a mierda era insoportable. Ni el tapabocas marca XXXX era capaz de sofocarlo. Los gorditos parecían darse cuenta de lo que pasaba pero no lo entendían. Seguían comiendo y cagando. Y yo sufriendo por que la simia dejara de chapármelo. Con todas mis fuerzas la empuje pero oh craso error casi me arranca mi príapo. No quedaba de otra. Me resigne. Y mientras me resignada la simia mame y mame. Yo pensaba: a de estar en brama esta cabrona. Y si. La muy sucia se metía ahora la mano en su peladísima concha y untar su sangre en mi verga para mamarla mejor. Ayayay eso si que no. Lo peor era que no lograba una erección para así eyacular y dar por terminado tan feo caso.

Las defecaciones de los gordos ya eran masivas e imparables. Su mierda rebasa la cintura de la simia que no paraba de mamar. De seguir así la mierda terminara por cubrirla y tendrá de dejar de fellatear. Pero no. El malcuadro no tenia por que parar ahí. La simia al darse cuenta de que podría continuar con su labor mamadera se irguió y se metió mi verga en su velluda raja. Un ardor recorrió mi pene entero, la textura del interior de su vagina era equiparable con la boca un lobo, con la piel de un tiburón, con la garra de un canguro, con una piedra pómez, con un guante de carnaza roto, con un guiño del diablo. Y ella ahora se meneaba con un brazo por detrás de mi cuello y el otro en mi cintura haciendo que me moviera de atrás hacia adelante. Mete y saca. Dolor ardor aire hedor y viceversa. La mierda sigue su curso desparramándose por todo el cuchitril. Su olor dios su olor me esta mareando y esta simia que no se cansa. Ella quiere un niño mío. Es lo que quiere y se lo voy a dar. Los gases de la caca de los gordos es alucinatorio. Ahora me doy cuenta. La simia lo sabe todo. Por eso esta aquí. Por eso ahora yo la tomo y la tumbo entre la mierda tratando de acabar lo que ella empezó. Que más da. Solo es una simia y me la estoy follando como mandan los antiguos cánones. La simia al notar mi rara aceptación a su llamada de apareamiento se regocija en aullidos y dejando caer ríos de baba en mi cara. Ahora yacemos los dos llenos de material fecal y cogiendo de lo lindo. Trato de sacar mis mejores cartas y la simia me lo agradece con un extraño apretar de sus paredes vaginales. Mi pene de pronto se siente aprisionado por una ventosas en el interior. Wow. La simia pone sus ojos en blanco y parece que por fin llegara al orgasmo. Pero no la dejo. Ahora soy yo el que quiere más. Los gordos cagan que te cagan. La mierda es alucinante. Volteo a la simia para perforar su vagina al estilo perruno. Ella se saca de onda. Ni siquiera conocen esta posición los pobres simios. Ahí te va. La mujer peluda chilla y se retuerce de placer. Su vagina chorrea líquido café oscuro y se esparce por …ya no hay suelo la mierda nos llega a la cintura y siento que estoy viviendo una experiencia fuera de lo normal. Su ano de la simia parece una boca, se abre y cierra al compás de esta canción. Mi curiosidad es grande y pongo mi pene ahí. Unos ¿labios? Salen de su ano y succionan mi pene. Extraña la sensación. Y me corro dentro de la simia.
Los gordos nunca se habían movido. Hasta hoy. Al terminar el acto sexual con la simia y desapendejarme volteo a verlos. Solo que ahora son ellos los que están viéndonos. Se han volteado para vernos. Y se han movido. LA mierda esta inundando el lugar. La simia esta recargada en una mesita que nunca había visto. Los gordos parpadean y se quieren mover más. No lo puedo creer. De las panzas de esos seres esta saliendo emergiendo un tentáculo parecido a un ojo de caracol. Y crece rápidamente. La simia no se da cuenta de nada. Los gordos tratan de desconectarse de los tubos de las computadoras. Fusshhhhh un gas sale de los tubos conectados en sus nucas y se acerca a la simia. Parece dormida pero grita al sentir el tentáculo que sale de la panza de los gordos que increíblemente ya se han salido completamente de su cubiculo. La simia me ve y grita:AOIUÖ, y ni modos yo mejor me visto y me hago el tonto. Los gordos la toman de la manos,uno y el otro de los pies. Su tentáculo crece y crece, la simia gime y lagrimas salen de sus ojitos. ¿Lástima? Me quedo quietecito y observo a mis gorditos. La simia muerde las manotas de los gordos pero es inútil pues alparecer estos tipos lo que tiene de gordos lo tiene de fuertes. Se mueven como si fueran tlaconetes. Se deslizan por el lugar y se ponen en los extremos de la simia a la cual no sueltan. Sus cuernitos de caracol se estiran de la panza se introducen por los orificios de la simia. LA boca y la vagina son invadidas por sendos miembros. La simia se retuerce y llorar sin producir sonido alguno. Y los gordos igual, calladitos moviendo su cabeza como diciendo ¿y esto que onda? Los ojos de la simia me dicen que sufre un chingo. Demasiado diría yo. Los cuernitos de caracol se dejan ver por entre la piel de la simia parecen ser palos de metal queriendo salir de una bolsa de plástico. La piel de la simia se desgarra sin ruido. Solo se escucha un crop al salir un cuerno por la espalda de la simia. Los gordos siguen sin entender lo que están haciendo. La simia esta partida por dentro. Y los gigantes cagantes siguen con su lento mete y saca. Hasta que deciden sacar sus “pitos” de la simia y lentamente regresan a su lugar para reconectarse a la computadora. Clic. Vuelven a comer y a cagar. La mierda ya esta en un nivel inaceptable. La simia esta muerta y semihundida en la mezcla gigante de semen con calabaza, tripas y sangre. Y yo… salgo del cuchitril para informar del “accidente”.