despues de este vómito de letras...

Pues no me queda otra opcion mas que reirme. No se si lo saben pero una vez que escribes sobre algo que te molesta ( no solo que te moleste sino que se encuentra en algun lado de tu cerebro o alma y que no puedes sacar tan facil) la solucion sale solita.
Y parece ser que asi me ha pasado. Despues de tanto berrinche y malestar stomacal (por el coraje)ya todo se ve mas relax. Y la neta no se si se arme algo con esta Alelale, si no se arma pues nimodos. Y si se logra algo pues que mejor. escribire puras cosas bellas y transcendentes. SIIIIIIIIIIII como no!
Para nada. Esta onda seguira con historias medio desviadas y para que vean de que les hablo ahi les va un cuentito muy nice and cute:
MIS MANOS SUDABAN.
Como les repito, mis manos sudaban y como no si el cyborg que iba a probar era el primero en su tipo. Un cyborg modificado clandestinamente ya que le habían reprogramado sus instintos sexuales trasformándolo en un cyborg hermafrodita.
La cita era en unos de esos lugares donde en el siglo pasado se filmaban cortos de porno duro. Se trataba del famoso Chesterton Building, ubicado en eje central cerca del mercado negro de niñasfilipinas. La llave del cuarto 89 me había sido entregada tres días antes por lo que llegue primero que los “brekers”. Me acomode en la cama y pude observar un gigantesco bote lleno de lubricante para caballos, hacia tiempo que no veía un lubricante de estos casi desde la prohibición de usar animales en extinción los caballos ya no eran tan fáciles de conseguir. Lo único que se podía encontrar eran mulas viejas y su pito nunca llenaba los requisitos de los clientes.
Bueno, además de la cama en el cuartito habia algo que parecía la cocina. El suelo estaba atiborrado de jeringas con restos de dexicoloína. Al parecer el anterior huésped era uno de esos asesinos de niños que después les robaban los hígados y los usaban para sacar dicha sustancia. Una revista adentro del buro sirvió para entretenerme mientras llegaban los brekers. A las tres en punto llegaron, abrí la puerta y solamente me dijeron: --Tienes dos horas para probarlo.--
El cyborg entró y me miró, cerré la puerta y me seguía mirando con esa extraña forma que tienen de hacerlo los cyborgs; como de “Que onda, tú”
Bueno pues a prepararme para el test asi que le pregunte su nombre: Romina.
Traté de recordar algunos de los filmes que había visto recientemente y tratándome de comportarme tal y como lo hacia Jhon Long David, así que me puse de cachorrón.
Romina iba con un atuendo bastante…kisht: peluca rubia, unos aretes de colgantes barritas blancas, demasiado maquillaje en las mejillas que para nada ocultaban las marcas dejadas por el acne artificial, un mini-vestido de piel negra brillosa, medias negras y zapatos de tacón rojos del número 17. Sus uñas grandes y rojas parecían hechas de algún metal oxidado. Romina estaba calmada y se paseaba por el cuarto como una niñita próxima a hacer un examen. Esa actitud me hizo sentir confortable y lívido.
--Oye Romina ¿porque no te sientas aquí a mi lado?--, obediente se sienta y posa su trasero, bastante protuberante sobre la cobija. --Platícame sobre ti--, --No tengo nada que platicar--; Su voz era rasposa con tonos cavernosos. Me encontraba con una replica exacta de un putón de los años noventa, su comportamiento era idéntico al de aquellos personajes. --Bueno a ver, cálmate, --Es que es mi primera vez--, --No hay porque preocuparse por eso--,-- ¿No?--, --No mira te lo voy a poner de esta manera:
Con mi mano izquierda comencé a sobar sus piernas, lo que al parecer encendió sus rastreadores de sensación sexual pues se me aventó como si yo fuera un pastelito, me besaba ardiente con esos labios gruesos y rojos los cuales brillaban, con su lengua bífida entre mis labios un bulto comenzaba a surgir de entre mis pantalones, su mano de Romina acariciaba a Pepito con desesperación. Bueno, ahora es tiempo de que acciones tus papilas gustativas y comiences con la degustación de Pepito. Sus ojos me veían y su cabeza decía: Si.
Con la boca roja y babeante comenzaba a lamer a Pepo, como apenas empezaba a endurecerse se la metía completita en la boca, me acosté para facilitarle el trabajito y conforme iba creciendo se la metía más y más, vaya que mamaba esta Romina.
Chupaba y succionaba, sus mejillas hacían un trabajo sensacional. Mientras algo se endurecía en mi estomago. Comencé a sobarle sus tetas, grandes y duras, desabroche los botones metálicos de su escotado vestido negro y le sobaba la cabeza, su peluca se movía pero no se caía. Romina me bajaba los pantalones y me quitaba las botas con rapidez. Ella seguía vestida con el vestido hasta la cintura, solamente sus tetas salían al aire. La luz del cuartito alumbraba muy poco.Un foco era la única iluminación por lo que Romana se veía difusa casi amarilla.
Ya tengo la parte de mi cintura hacia abajo desnuda, mi vergantin saluda a las masas y ella de nuevo se la engulle como si fuera un chicle, la muerde un poco para subir el tono del faje.
Termino de quitarle el vestido, se lo deslizo, una tanga negra esconde su pito artificial el cual sale como si se tratara de una rampa de ovni. Vaya que lo tiene grande y peludo, los brekers han hecho un trabajo excepcional. Ella se acerca a mi pecho y lame mis pezones. Y como todo buen testeador de cyborgs tengo que correr los riesgos de esta dura profesión: tengo que mamar su verga llena de circuitos que emiten un extraño zumbido.
Me deslizo por su estomago, que es totalmente liso y sin ningún rastro de vello, su pito parece el de un niño solo que su tamaño es gigante. Romina jadea y me soba la frente, me arrodillo y me lo meto en la boca, nadamás la cabeza, su sabor no es tan bueno como esperaba, pero gracias a los sensores de Romina comienza a salir un juguito de entre sus carnes del pliegue anal, un aroma dulce llena la habitación y hace que este acto sea placentero a secas. Mamo y mamo y su mástil se erecta hasta que parece que llegara a mis pulmones. Ahora es tiempo de una inyección de carne. Mi jeringa se muestra complaciente con Romina, se introduce en su casi perfectamente circular ano, el cual se cierra y abre como si fuera una compuerta, el placer es magnánimo. Ella grita groserías en cyborgense.
Me excitan sus gritos y acelero el ritmo.
Gracias a mi contrato puedo negar la penetración por parte de Romina que me urge a que me ponga de rodillas en la cama y le muestre mi hoyo para que me meta su robotizado jeringón. Pero por eso tendría que cobrar el triple y como no estoy seguro mejor le digo que en otra ocasión. Sus ojos se ponen serios y su rostro asemeja la cara de un autorretrato de VanGoth. He estado follandolo-la casi hora y media, por lo que decido ampliarle el test, busco mi maleta y saco el dildo mas grande que haya visto Romina en su corta y artificial vida. Agarro un poco de lubricante, se lo unto en el culo y lo trepano con el dildo. Este es un dildo especial para cyborgs ya que una vez dentro suelta descargas eléctricas de mediana intensidad lo que a ellos les provoca un placer casi humano. Pero esta Romina es tan perfecta que hasta se corre y un jugo trasparente se escurre por entre sus piernas, largas y flacas. Le subo el voltaje justo cuando se corre y sus manos se clavan en el colchón de la cama. Vaya , creo que le gustó.
Ya han pasado las dos horas, los brekers tocan a la puerta.
Romina se viste y se dirige hacia la puerta, la abre y toma de la mano al breker mayor.
— Bueno ¿Como la ves?
— Esta perfecta, solo algunos detalles pero no son tan importantes, con la practica se compondrán solos.
— Bueno. Aquí esta tu paga.
Abro la mano y recibo con gusto los dos boletos para el parque de diversiones de Aleister Crowleyland.

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